ARSAT encabeza una importante misión comercial en EE.UU.

“Estamos logrando vender servicios que presta el ARSAT-2 y afianzar la autosustentabilidad de la empresa”, aseguró Rodrigo de Loredo, presidente de ARSAT.

Rodrigo de Loredo encabeza esta semana una misión comercial en Estados Unidos en la que cerrará gran parte de los acuerdos comerciales gestionados desde su asunción como presidente de ARSAT, que permitirán que la empresa estatal de telecomunicaciones logre concretar la venta de servicios que provee el satélite ARSAT-2 y así afianzar la autosustentabilidad de la empresa.

Al respecto, de Loredo se mostró optimista sobre el resultado de esta misión comercial, que es una de las más importantes desde que asumió frente a ARSAT. Para ello, durante el año 2016 la empresa encaró un intenso trabajo en el que, entre otras cosas, investigó en profundidad el vasto mercado norteamericano, contactando a casi la totalidad de operadores satelitales grandes, medianos y pequeños.

“Este esfuerzo le da a la empresa un valor agregado, ampliando su universo de clientes e instalando la marca ARSAT en la industria satelital. Además, nos posibilita llevar adelante importantes planes, como el de conexión a escuelas rurales, sin recibir aportes del tesoro nacional”, enfatizó de Loredo.

ARSAT-2 en números. La empresa de telecomunicaciones elaboró un Estudio Base de Costos y Metas a partir del cual se construyó la meta de recaudación anual del segundo satélite que permita recuperar la inversión realizada, cubrir los gastos de mantenimiento y obtener una ganancia mínima.

El informe advierte que el ARSAT-2 debería cumplir una meta de recaudación anual de, al menos, 22 millones de dólares.

El satélite ARSAT-2 brinda servicios de telecomunicaciones sobre el continente americano, desde Tierra del Fuego hasta Canadá, y tiene una vida útil de 15 años. Su construcción y puesta en órbita le costó a los argentinos 235 millones de dólares.

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Para poder vender servicios satelitales fuera de Argentina se necesita una autorización, que se denomina derecho de aterrizaje o landingright. “Se trata de un trámite burocrático cuya agilidad en cada país depende de las políticas de apertura y las necesidades de cada nación. Por eso se deben iniciar antes de que el satélite se encuentre en órbita”, explicó de Loredo.

Por otro lado, la industria satelital acostumbra a concretar operaciones de preventa en un porcentaje elevado de la capacidad del nuevo satélite. De esta manera, cuando el satélite ya está en el espacio se migran servicios existentes o se ocupa la capacidad prevendida que fue, en parte, una de las fuentes de financiamiento de su construcción.

“Sin embargo, cuando asumimos nos encontramos con que la gestión anterior puso en órbita un satélite vacío, sin prevender capacidad y sin haber iniciado los procesos previos para su comercialización. Esta negligencia del kirchnerismo le costó a los argentinos al menos 10 millones de dólares, que es el monto que perdió de recaudar ARSAT por tener casi un año y medio un satélite sin clientes”, enfatizó de Loredo.

“Cuando asumimos tomamos el tema como prioritario, iniciamos un intenso trabajo y logramos cerrar el 2016 con casi el 40% del factor de ocupación del ARSAT-2, amortiguando la pérdida. También, gestionamos importantes acuerdos comerciales, que esta semana estamos terminando de cerrar en Washington,que nos permiten afirmar que alcanzaremos las metas que nos propusimos en este 2017”, concluyó.

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