La ciencia da un paso adelante hacia el control del cáncer

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La leucemia linfocítica crónica (LLC) es uno de los tipos más comunes de leucemia en los adultos, representando el 30% de los casos. Es dos veces más frecuente en hombres que en mujeres y la edad mediana de aparición es a los 71 años,aunque los especialistas sostienen que también es habitual diagnosticarla entre los 40 y 50 años. Según datos de la Sociedad Argentina de Hematología, aproximadamente 5 de cada 100.000 habitantes son diagnosticados con leucemia linfocítica crónica anualmente en nuestro país, lo que representa alrededor de 2 mil nuevos casos por año. Desde la Asociación ALMA compartieron la buena noticia de que ahora en la Argentina existe una nueva esperanza para los pacientes con esta condición.

La nueva droga ya está disponible para el tratamiento de la LLC en pacientes que no respondieron a las terapias previas y que presentan lo que se conoce como deleción (pérdida de una porción) del brazo corto del cromosoma 17. Son personas que tienen un pronóstico desfavorable y suelen requerir tratamientos más específicos y personalizados.

“Con esta nueva opción se obtienen niveles de enfermedad mínima residual: el mínimo exponente que se puede detectar de enfermedad utilizando un método muy sensible, es decir, menos de una célula leucémica por cada 10 mil células sanas. Esto es una ventana hacia el futuro en el cual se puede pensar en alcanzar un muy buen control de una enfermedad que hoy es incurable”, afirmó el Dr. Raimundo Bezares, jefe de hematología del Hospital General de Agudos de la Ciudad de Buenos Aires ‘Dr. Teodoro Álvarez’.

En la misma línea, el Dr. Miguel Pavlovsky, médico hematólogo del Centro de Hematología Pavlovsky y director médico y científico de FUNDALEU (Fundación para Combatir la Leucemia), enfatizó que “previamente, se lograba el control de la enfermedad mediante quimioterapia. Con el advenimiento de terapias blanco como el venetoclax, se empezó a alcanzar no solo el control de la enfermedad, sino remisiones completas y, en algunas situaciones, muy duraderas”.

“En los últimos años fuimos viendo cómo diversos avances de la medicina contribuyeron enormemente para controlar enfermedades complejas, de difícil tratamiento. Un claro ejemplo son algunos virus como el VIH o las hepatitis virales. También se ha avanzado mucho en el abordaje de distintos tipos de cáncer, mejorando la calidad de vida y extendiendo la sobrevida. Ojalá estemos frente a uno de estos casos cuando hablamos de leucemia linfocítica crónica, el tipo de leucemia más frecuente en adultos, y que además es de difícil tratamiento”, sostuvo Fernando Piotrowski, director ejecutivo de la Asociación ALMA.

“A esta leucemia se la llama ‘crónica’ porque, afortunadamente, se acostumbra medir la sobrevida de los pacientes en años y no en meses, como sucede con otras enfermedades malignas de la sangre. Esta es una condición de la tercera edad. No obstante, como los jóvenes cada vez se realizan chequeos de rutina con mayor frecuencia, es más habitual diagnosticar en forma incidental esta leucemia en personas de entre 40 y 50 años”, señaló el Dr. Bezares.

Cómo se trata la LLC. La elección de la terapia dependerá de la edad del paciente, del estadio de la enfermedad, de su pronóstico y de los objetivos que se persigan. Los tratamientos pueden incluir espera en observación, radioterapia, quimioterapia, trasplante de médula y terapias de blanco específico.

El Dr. Bezares agregó que, habitualmente, “solo el 30% de los pacientes debe ser tratado, mientras que el resto se controla hasta que exista evidencia de progresión o aparición de síntomas. Existen pacientes que nunca reciben tratamiento y fallecen muchos años después por otras causas”.

Fernando Piotrowski agregó que en el caso de enfermedades crónicas como ésta, “el acompañamiento del individuo es fundamental. Son procesos que generan angustia, dudas, situaciones complejas a las que la persona quizás nunca estuvo expuesta con anterioridad. Los que integramos ALMA somos pacientes, entonces ya hemos pasado por algunas experiencias que nos permiten hablar de igual a igual con los afectados y eso en ocasiones es muy útil”.

Alta tasa de respuesta y remisión total. Para demostrar la efectividad de la droga, se hicieron diversas investigaciones, algunas de las cuales incluyeron pacientes argentinos. “En uno de los estudios, del que participaron quienes ya habían recaído a terapias previas, la nueva droga arrojó una tasa de respuesta superior al 80%, con tasas de remisiones completas del 20%. Es decir, a ese 20% de pacientes le desaparecía completamente la enfermedad y, en la gran mayoría, se reducía y lograban controlarla. Cuando se habla de ‘respuesta’, implica que se reduzca a la mitad el tamaño del bazo y los ganglios, que mejoren la anemia y todos los síntomas relacionados con la enfermedad”, subrayó el Dr. Pavlovsky.

Otro estudio enroló exclusivamente pacientes con la deleción del brazo corto del cromosoma 17, que son aquellos con pronóstico más comprometido. “También se vio una tasa de respuesta del 80% y con un 7 u 8% de remisiones completas. Estos pacientes habían hecho tres líneas de tratamiento previo”, detalló el profesional. La deleción del brazo corto del cromosoma 17 se observa en el 3% a 10% de los pacientes sin tratamiento previo, y en el 30% a 50% de los casos de LLC remitente o refractaria.

“En los estudios recibimos pacientes que no tenían ninguna otra opción terapéutica. Una de las características singulares del venetoclax es que logra eliminar hasta los rastros más mínimos de la enfermedad, algo que no se ve con otros inhibidores dirigidos, no en la medida en que se ve con venetoclax. Lograr estos niveles de enfermedad residual negativa permite lograr la remisión”, destacó durante su visita a nuestro país para presentar a los especialistas los estudios con esta droga, la Dra. Jennifer R. Brown, médica oncohematóloga y directora del Centro de Leucemia Linfocítica Crónica del Centro Oncológico Dana-Farber de Boston, Estados Unidos.

Tal como refirió la Dra. Brown, quien también es Profesora Asociada de Medicina en la Escuela de Medicina de Harvard, históricamente, estos pacientes eran tratados con quimioterapia, terapia de anticuerpos y últimamente con algunos otros inhibidores dirigidos, pero lo que ocurría era que tras dos o tres ciclos, cuando se desarrollaba resistencia, ya no había nada más que hacer. “Venetoclax ha actuado muy bien en estos pacientes con una carga de la enfermedad muy alta y con una genética no tan favorable”, concluyó.

Para entender las leucemias. Las células sanguíneas son producidas en la médula ósea. A medida que se dividen y maduran, se transforman en células sanguíneas de diferentes tipos, como plaquetas, glóbulos rojos y blancos. Estos últimos, a su vez, se subdividen en distintos subtipos.

Cuando una de las células que va a formar glóbulos blancos cambia y se convierte en una célula de leucemia, ya no madura normalmente. En el caso de la leucemia linfocítica crónica, el tipo de glóbulos blancos que deja de morir, se transforma en canceroso y se multiplica descontroladamente son los linfocitos. La presencia de linfocitos anormales también socava la capacidad de la médula para elaborar los otros dos tipos fundamentales de células sanguíneas: los glóbulos rojos y las plaquetas, lo que también repercute en el adecuado funcionamiento del organismo.

Este proceso anormal se da porque entra en juego una proteína, la BCL-2, que en estos casos suele estar sobreexpresada, por lo que bloquea la apoptosis (muerte programada) que experimentan todas las células del organismo. Durante varias décadas, un grupo de investigadores estudió este fenómeno intensamente hasta que halló la manera de bloquear la actividad de la BCL-2 en células cancerígenas para restaurar la apoptosis programada de las células cancerígenas. Hoy es una realidad y la enfermedad puede tratarse en nuestro país a partir de este mecanismo con la nueva droga aprobada.

La inhibición de la proteína BCL-2 es un novedoso mecanismo que ofrece una nueva perspectiva para combatir esta enfermedad oncohematológica, para la que particularmente es importante contar con diversas alternativas de tratamiento. Justamente, agregó el especialista, “dentro de las nuevas terapias de alta precisión disponibles para LLC, la inhibición del BCL-2 como estrategia terapéutica, brinda la posibilidad de obtener enfermedad mínima residual negativa”.

Síntomas de las leucemias. Los síntomas por lo general responden al mal funcionamiento de las células sanguíneas o a la acumulación de células sanguíneas anormales. Algunos de los síntomas más comunes son:

  • Fiebre
  • Sudoración nocturna
  • Inflamación de ganglios en cuello, axilas o ingle
  • Fatiga persistente
  • Picazón o sarpullido
  • Infecciones frecuentes
  • Dolor en huesos o articulaciones
  • Pérdida de peso
  • Falta de apetito

En el caso de la LLC, el Dr. Bezares refirió que “puede no presentar ningún síntoma, pero los signos característicos son el aumento de los ganglios linfáticos y del bazo, acompañado de la linfocitosis. En estadios avanzados, pueden observarse debilidad, astenia, fiebre de origen desconocido, pérdida de peso y sudoración nocturna”.

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